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martes, 11 de noviembre de 2014

Pechugas de pollo en salsa de champiñones

¿Quien no esta cansad@ de hacer y comer  las pechugas de pollo y que estén duras o resecas?. Para que esto no ocurra y queden jugositas lo mejor es hacerlas salseadas. Esta es una receta muy sencilla, además los champiñones le aportan un sabor exquisito. 
Probar a hacerla y veréis como os encanta. 




Ingredientes:

4 pechugas de pollo medianas o 2 grandes
250 g de champiñones
½ cebolla
½ vaso de vino blanco
Aceite de oliva
1 cucharada sopera de harina
Sal, pimienta
1 vaso de caldo de pollo

Elaboración:

Filetear las pechugas y salpimentar y freír, ligeramente doradas en aceite de oliva y reservar. Picar la cebolla bien pequeñita y limpiar y laminar los champiñones. Freír en una sartén grande o cazuela la cebolla con unas dos cucharadas del aceite de freír las pechugas y cuando empiece a tomar color añadir los champiñones y saltear durante unos dos o tres minutos a fuego medio tirando a fuerte. A continuación agregar la harina y remover sin parar hasta que se disuelva totalmente. Incorporar el vino y dejar reducir unos minutos y a continuación añadir el caldo y las pechugas reservadas. Dejar cocer a fuego lento unos diez minutos.

Emplatar y servir. (Podéis añadir un poco de perejil picado espolvoreado por encima) 

lunes, 22 de septiembre de 2014

EMPANADA GALLEGA DE ATÚN

Hace unos días haciendo la compra en el Mercadona cercano a casa ví unas empanadas individuales que me llamaron la atención y eso me dio la idea para elaborar una estupenda empanada gallega clásica de atún y pimientos basada en la receta que siempre he preparado en casa.
El secreto de la empanada gallega casera no tiene ningún misterio, una masa fina, unos buenos ingredientes en el relleno, y el éxito está asegurado. Eso si, un buen amasado es la base fundamental para ello y dejar subir bien la masa.


Ingredientes para una empanada de 20 a 25 centímetros de diámetro

Ingredientes para la masa:
400 g de harina de fuerza + 40 g para espolvorear
 140 g de aceite de hacer el sofrito
 25 g de agua a temperatura ambiente
 25 g de vino blanco
1 sobre de levadura o 15 g de la de panadero
1 huevo y un pellizco de sal.

Ingredientes para el relleno:

150 ml de aceite de oliva
 ½ cebolla, ½  pimiento rojo, ½  pimiento verde
 200 g de atún o bonito en conserva
150 g de salsa de tomate casera o en su defecto 150 g de tomate frito
1 huevo batido.

Comenzaremos haciendo el sofrito, picando la cebolla en juliana y los pimientos en trozos menudos. En una sartén un poco onda ponemos el aceite y cuando esté caliente echamos las hortalizas dejándolas pochar durante 15 o 20 minutos a fuego medio con cuidado de que no se tuesten, deben de quedar transparentes y blandas. Escurrimos el aceite del sofrito a un recipiente, dejándolo enfriar. Lo usaremos para elaborar la masa después.
Añadimos el tomate, y lo dejamos cocinar unos tres o cuatro minutos. Añadimos el atún bien escurrido de su aceite y reservamos hasta que se enfríe.
Para hacer la masa en un bol añadimos la harina, la levadura y la sal. A continuación el huevo y el aceite del sofrito frío así como el agua y el vino. Mezclamos con una espátula o cuchara de madera hasta juntar los ingredientes para que se vaya formando una masa, a la que rectificaremos de agua si lo vemos necesario. Volcamos a una encimera enharinada ligeramente, e iremos amasando con las manos, hacer este proceso de amasado durante diez o quince minutos hasta lograr una masa con la textura aproximada a la masa de pizza o pan. Formar una bola y colocarla en un bol enharinado y tapada con un paño en un lugar templado durante una hora, hasta que doble aproximadamente su volumen. (Precalentamos el horno a 180 grados con calor arriba y abajo).


Una vez pasado el tiempo volverla a amasar ligeramente apretando con los nudillos para desgasificar. Dividiremos la masa en dos partes una un poquito mayor que la otra, les volvemos a dar forma de bola y las dejamos reposar cinco minutos para que pierdan la fuerza y las estiraremos en dos círculos. Colocamos la mayor de las partes encima de una bandeja de horno con papel sulfurizado o en un molde de silicona.



Repartimos el relleno por esta base, tapamos con la otra parte y sellamos los bordes haciendo una especie de doblez, que podemos aplastar con un tenedor para que quede más segura o tapamos poniendo tiras de masa y así evitar que se abra al cocer. Con un tenedor pinchamos varias veces por toda la superficie para que salga el vapor cuando cueza o pellizcamos en el centro haciendo una cruz con la punta de unas tijeras (Yo prefiero pinchar con el tenedor) y le pintamos la superficie con huevo batido. Horneamos durante 35 a 40 minutos o hasta que la veamos dorada.



La empanada gallega por lo general se debe de consumir en el mismo día de su preparación. Y se puede comer tanto caliente como a temperatura ambiente. Aunque os aseguro que si guardáis la que os sobre en la nevera y la coméis al día siguiente también esta riquísima.
Probar a añadirle al relleno unos champiñones laminados o algún tipo de seta (como rovellons). Os aseguro que el resultado sera espectacular.

martes, 2 de septiembre de 2014

Masa quebrada o brisa

La masa quebrada o masa brisa, es una masa grasa quebradiza que hay que trabajar muy poco para que no se convierta en una masa elástica. Se utiliza para la elaboración de tartas o tartaletas saladas y dulces, aunque también se utiliza para hacer galletas. Se elabora con harina de repostería , mantequilla fría, huevo o agua bien fría y dependiendo de su uso, salado o dulce, sal o azúcar.
Es una masa muy sencilla de hacer.
Recordad que la receta es para una masa quebrada salada para quiche, pero si queréis una dulce, por ejemplo, para una tarta de manzana, lo único que tendréis que hacer es añadirle un poco de azúcar (mejor glas).

Ingredientes:

250 g de harina floja o repostería
125 g de mantequilla fría cortada a dados
60 ml de agua bien fría
Una pizca de sal

Elaboración:

 En un bol ponemos la harina tamizada junto con la mantequilla fría y mezclamos con los dedos hasta conseguir una textura tipo galleta desmenuzada.  Con esta acción, lo que intentamos conseguir, es que la mantequilla atrape al gluten de la harina y lo aísle de los ingredientes húmedos.  El gluten en contacto con ingredientes líquidos aporta elasticidad a la masa y justamente por eso intentamos impermeabilizarlo con la mantequilla, para que nuestra masa adquiera un punto crujiente.
Una vez tengamos la harina mezclada con la mantequilla, añadimos el resto de ingredientes, el agua y una pizca de sal. Continuamos trabajando la masa con los dedos, pero evitaremos trabajarla demasiado, justo que quede todo ligado y podamos hacer una bola con ella.
Dejamos la bola en el mismo bol y la tapamos con papel film. Dejamos reposar en la nevera durante una hora aproximadamente. 
Transcurrido el tiempo de reposo, colocamos nuestra masa en una superficie ligeramente enharinada, la aplanamos con la mano y seguidamente pasamos el rodillo dándole la forma del molde que vayamos a usar.
Para pasar la masa estirada al molde, lo mejor es ayudarse del mismo rodillo. Medio enrollamos la masa en este y la trasladamos al molde, la desenrollamos del rodillo y la dejamos caer sobre el molde. Ajustamos la masa a las paredes del molde, para ello cogemos un trocito de masa sobrante y vamos apretando con suavidad la masa para que se ajuste bien.
Retiraremos el exceso de masa pasando el rodillo por encima del molde y pincharemos su superficie con un tenedor.


Sólo nos quedara cocerla en el horno y para ello colocaremos sobre la masa papel de horno o de aluminio, algún tipo de legumbre seca que tengáis por casa, yo normalmente uso garbanzos.
El tiempo de cocción depende de si se va a volver a meter en el horno o no. Si lo que vayáis a elaborar requiere una cocción posterior no dejéis que se dore, con 10 minutos de horno, a 180º es suficiente, en caso contrario, retirar del horno cuando esté dorada.



Ya veis lo sencillo que es hacer esta masa y la verdad es que hay mucha diferencia de sabor con respecto a la que venden en los supermercados. 
Si no disponéis de tiempo podéis estirarla sin dejar que repose, yo lo hago cuando no tengo mucho tiempo. Tenéis que mezclar todos los ingredientes a la vez, estirarla directamente sin reposo y hornear.

martes, 12 de agosto de 2014

Xató (Xatónada)

El xató es un plato típico de la zona del Penedés y Garraf (Cataluña. En las provincias de Barcelona y Tarragona). No es más que una ensalada de escarola, bacalao, anchoas, atún y olivas arbequinas, aliñada con una salsa tipo romesco a base de tomates y ajos asados, ñoras, almendras y avellanas.
La xatonada es toda fiesta o celebración cuyo menú gire entorno a este plato.


Su “paternidad” se la disputan varias poblaciones de la zona: Sitges, Vilafranca del Penedès, Vilanova i la Geltrú y el Vendrell. Lo cierto es que sus orígenes se remontan a las fiestas que se organizaban por la zona al llegar el vino nuevo, al abrir por primera vez las botas poniéndoles grifos: “aixetonar” en catalán. 





INGREDIENTES:
1 escarola lavada y troceada
60 gramos de bacalao desalado y desmenuzado (Esquixat)
60 gramos de atún en aceite
4 anchoas limpias y en filetes
60 gr. de aceitunas de negras o mejor arbequinas
SALSA ROMESCO:

2 ó 3 tomates maduros
1 cabeza de ajos
100 gr. de almendras tostadas
50 de avellanas tostadas
2 ñoras
1 rebanada pequeña de pan tostado o frito
200 cc. de aceite de oliva virgen extra
100 cc. de vinagre de vino blanco

Antes que nada hay que poner en remojo el bacalao para desalarlo o haberlo comprarlo ya listo para consumir en su tienda de confianza.
Asaremos los tomates y los ajos, pelaremos las almendras y las avellanas, pondremos las ñoras rehidratadas y el resto de ingredientes en un recipiente y lo batiremos finamente con el turmix o batidora (o también podemos hacerlo a mano en un mortero, si disponéis de tiempo para ello). Una vez este la salsa lista, debemos dejarla enfriar.
A la hora de emplatar, colocaremos la escarola en la fuente o platos individuales y le añadiremos el resto de ingredientes y por ultimo añadiremos el romesco.
Si queréis hacerlo como suele hacerse en las xatónadas, mezclar la salsa con la escarola y a continuación montar el plato con el resto de ingredientes por encima y dejar reposar una o dos horas en la nevera antes de servir.

lunes, 10 de marzo de 2014

Migas caseras de pan

Este es uno de esos platos que cada cual elabora a su manera. En cada región de España es típico hacerlas de una forma u otra, pero hay algo que si es igual en todas partes, en todos los que las hacen y en todos las que las comen, y es que las migas se comparten, se comen con los amigos, con la familia, etc… En resumen, las migas de pan son un plato para comer y disfrutar en compañía.
Las migas de pan se comen con cuchara y se acompañan con pimiento frito, con un tomate picado, uvas, melón, rábanos, etc…
Y para beber, lo suyo sería un vino tinto.
Una vez hechas se coloca la sartén en el centro de la mesa, y todos los comensales armados de cuchara alrededor de ella y…”cucharada viene y cucharada va” y trago de vino del porrón o bota y vuelta a las migas. Jeje…




Ingredientes para 4 comensales.

1 hogaza de pan duro (100 a 150 gr. por persona)
 2 cabezas de ajos
200 gr. panceta de cerdo
 200 gr. de chorizo
Aceite de oliva virgen extra
1 cucharada de pimentón dulce (opcional)
agua y sal.

Para las migas, será un pan duro, del día anterior y a ser posible pan blanco (tipo pan de pagés o de pueblo) . En muchas panaderías venden pan pre-cortado para migas que nos sirve para este receta. Si no lo encontráis comprar un pan bueno y cortarlo vosotros. Cada zona tiene una costumbre y se corta más o menos pequeño. Podéis cortarlo en trocitos de medio centímetro aproximadamente. Con la preparación quedará un poco más pequeño.
La noche de antes, tenemos que poner en remojo el pan. Preparamos en un recipiente hondo o vol el pan y lo remojamos con 1/2 vaso de agua. El objetivo es dar humedad al pan para obtener unas migas jugosas y debemos evitar que quede como si lo mojásemos en un caldo. Salpicaremos el agua con las manos sobre el pan y removeremos. Cuando la tacto lo notemos húmedo estará bien. Si queda demasiado húmedo, tardará un poco más en hacerse el plato y es posible que no consigamos unas migas muy buenas. Un vaso de mezcla para un kilogramo de pan debería servir. Lo taparemos con un paño de cocina y reservaremos hasta la hora de elaborarlas.

Freiremos en la sartén o cazuela donde vayamos a hacerlas, una cabeza de ajos, separados los dientes, en bastante aceite. Los freímos con su piel o pelados (como deseéis). Una vez fritos los retiramos.
Posteriormente freímos la panceta y el chorizo. Retiramos del aceite.
En ese aceite pondremos el pan. Las migas las preparamos a fuego lento para evitar que se agarren al fondo de la sarten o cazuela donde las cocinemos. Removeremos constantemente hasta que las empecemos a notar sueltas. La humedad de la noche ha hecho que se peguen unas a otras.
Incorporamos los ajos y removemos bien.
Y finalmente incorporamos la panceta y el chorizo.
No dejamos de remover nunca para que el pan se seque por igual. Una vez que notemos el pan frito y suelto, pero aún jugoso las migas estarán preparadas. Habrá tomado un color anaranjado del chorizo y el pimentón si lo habéis añadido (recordad que esto es opcional).
Ya veis que este plato se compone solo de pan y lo que queráis añadirle aparte de los ajos (carne magra de cerdo, chorizo, panceta, tocino, beicón, morcillas, butifarra etc…).


Espero que os guste y que disfrutéis de estas estupendas “MIGAS”.
También se suelen comer con sardinas o boquerones fritos é incluso con bacalao remojado y desmigado...